Lo más aterrador de caer por un precipicio debe ser el hecho de no saber cuál es el fin. No saber dónde queda el fondo y que tan abajo será la caída. Yo como bogotano me siento así. Ya no es el momento de criticar cuán incompetente e improvisado es el Alcalde de esta ciudad. Ese momento ya pasó. El desastre está allí.
Al momento de escribir estas letras han pasado 48 horas desde que la Administración distrital implantó un nuevo modelo para la recolección de las basuras de ocho millones de ciudadanos que producimos entre 4.000 y 7.000 toneladas de desperdicios al día.
