
Una vez circuló el anuncio,
la prensa internacional no dudo en destacar que el nuevo conductor de las relaciones internacionales de Colombia
había estado secuestrado por las Farc por seis años.
Y que no sólo estuvo en poder del grupo terrorista,
sino que escapó de sus captores, cuando la fuerza pública intentaba rescatarlo en las crudas condiciones de los Montes de María.
Con esas expresiones, recibió el mundo el nombramiento de Fernando Araujo Pérdomo como Canciller de la República. Si el boom causado por
la captura del hermano de la Ministra de Relaciones Exteriores le dio la vuelta al mundo, este anuncio le dio tres vueltas.
La ministra Araujo salió del Gobierno pensando que era lo mejor para afrontar
los problemas familiares. Pero el presidente
Uirbe no correspondió a esa buena voluntad y ejecutó una de sus conocidas jugadas mediáticas.
Un nombramiento para decirle al mundo que lo más grave en Colombia es el secuestro, y no que la clase política firme acuerdos para llegar al poder con los grupos armados ilegales.
Con muertos y amenazas de por medio.Nadie pone en duda la transparencia del nuevo Canciller.
Pero si, su idoneidad para el cargo. Es que acaba de llegar de la selva… ¿Será que en un mes y medio en la libertad, Araujo ya ha podido analizar la difícil geopolítica mundial? Mucho agua ha corrido debajo del puente.
¿Será que es conciente que Colombia tiene el Cristo de espaldas con sus vecinos (Ecuador, Venezuela y Bolivia), al considerar que el de Uribe es un gobierno de derecha?
La de Relaciones Exteriores funcionará como otras tantas carteras de Gobierno (Hacienda, por ejemplo...), donde hay una figura que pone la cara, pero es el Presidente de la República quien maneja los hilos invisibles.