8/23/2005

Internacional
Señores, también existe el fundamentalismo cristiano...!!

Buscando en Internet, encontré la siguiente definición de fundamentalismo católico, que fue una de las conclusiones del del Foro Latinoamericano y Caribeño de mujeres de junio de 2004:

Es la evangelización del placer como eje doctrinario para
controlar las conciencias y restringir las libertades ciudadanas.
De esta escueta definición me llama la atención dos cosas:

1. Aparece muy cerca de la definición de "fundamentalismo estadounidense", que según las mismas conclusiones del Foro Latinoamericano y Caribeño de mujeres, "ofrece certezas absolutas y orientaciones incuestionables para imponer una moral práctica de vida como protesta ante los vicios y pecados del mundo".

2. Invita restringir las libertades ciudadanas, un tema muy amplio en las legislaciones latinoamericanas. Al menos sobre el papel.

A los lectores de este blog, les pido que no se aburran con el anterior contexto, porque nos sirve para comprender un hecho que me llamó la atención y que encarna con fidelidad los conceptos antes descritos:

Anoche Pat Robertson, un predicador cristiano estadounidense, pidió asesinar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tras considerarlo un "incuestionable y terrible peligro".

Robertson hizo esta petición a través de su programa "The 700 Club" de la cadena cristiana CBN, luego de presentar un amplio informe periodístico, en el que muestra al Gobierno venezolano como un aliado de Fidel Castro y de las Farc, además de mostrar la pobreza en la que viven los venezolanos desde que Chávez está en el poder.

Robertson instó a las Fuerzas estadounidenses para encaminar acciones que permitan la salida de Hugo Chávez de la Casa de Miraflorez. "Tenemos la capacidad para sacarlo y ha llegado la hora de ejercerla capacidad de sacarlo", agregó.

Además, el ex aspirante presidencial lamentó que el Departamento deEstado norteamericano no hiciese "virtualmente nada" cuando el"golpe popular sacó durante 48 horas del poder" a Chávez.

Ahora sí, la varilla...

Sí aplicamos al píe de la letra lo que nos dice el fundamentalismo estadounidense, para el señor Robertson es un pecado la existencia de Hugo Chávez, y como pecado, debe ser eliminado de la faz de la Tierra.

Parece lo correcto sí nos ponemos del lado de estos principios, que en los últimos cinco años sólo han dejado una estela de muerte y terror. Porque señores, también existe el fundamentalismo cristiano, igual al islámico, sólo que cambia el nombre de la figura divina: Ellos lo llaman Alá, y nosotros Dios.

Los fundamentalistas islámicos atacaron Nueva York, Londres, Madrid, Bali, entre otros tantos sitios. Los fundamentalistas cristianos destruyeron Irak y Afganistán, y tienen planes en Irán y Corea del Norte. Tampoco descartan quitar del camino a Venezuela.

Los fundamentalistas islámicos llaman a la "guerra santa" para liberarse de sus opresores. El fundamentalismo cristiano, empuñándo las banderas de la democracia y la libertad, pretende imponer a sangre y fuego sus valores y principios.

Podríamos continuar con el paralelo, pero no quiero que se aburran con este post. Sólo quiero terminar con las conclusiones del historiador Samuel Huntington en su libro la "El choque de las civilizaciones": "Las guerras del futuro no serán entre estados nacionales, sino entre civilizaciones. Entre Occidente y Oriente".

Recursos informativos...
- Informe de Pat Robertson en CBN
- Conclusiones del Foro Latinoamericano y Caribeño de la mujer

1 comentario:

Julián Ortega Martínez dijo...

Carlos, ¿te imaginas si el Opus Dei, por ejemplo, tuviera un brazo armado? Sería la versión cristiana de Al Qaeda -ahí podría mandar Alvarito, uno de los simpatizantes de "La Obra", a los paracos más radicales que no quieran "cuidar" carreteras-.

Y así las cosas, no falta el fanático sicópata que le haga caso al tal Robertson este -quien se habrá llenado de plata a costa de la fe de la gente, como muchos otros de su calaña- y "le dé chumbimba" al payaso de Chávez -tal vez transmita en directo el "espectáculo" en su Club 700-.

Muy mal, definitivamente, que el fundamentalismo "esté de moda".