Mi amor, la radio. Lo que me da hoy de comer, la televisión. Y mi objeto de estudio, la Internet. Así ha sido desde que empecé en el periodismo, como oficio, y en la comunicación, como profesión. Prueba de ello este blog. Colombia Digital (Ya se que hay una organización homónima) este año cumplirá 10 años y ha sido un espacio que me ha dado mucho aprendizaje y grandes satisfacciones.
Cuando esto era un bicho raro, un grupo de pioneros como Víctor Solano, los amigos de lo que era EquinoXio, Christian Pardo y Juan José Posada, Víctor Pérez en Cali y otros que no recuerdo y que por ello no desmerecen estar en la lista, empezamos a "bloguear": palabra rara, uno de los tantos neologismos que ha insertado en nuestro lenguaje la revolución digital de la información.
Luego apareció el "boom" de Twitter, que en el fondo era un "blogueo" más corto e inmediato. De ahí que le dicen "micro-blogging". Pero el texto largo, ese jugar a ser columnistas de la gran prensa, sin importar el tema, fue quedando en el pasado. De hecho la "blogósfera" colombiana fue más una nebulosa difusa y distante, que un sistema vibrante y en constante evolución en el universo digital colombiano. Abandonamos las banderas. Lo reconozco.
Por eso quise volver a las raíces. Retomar este blog y a la disciplina de actualizarlo, al menos una vez por semana. Pensé, entonces, que sería una buena idea sumar voluntades. Entonces apareció el #JuevesBloguero. Una buena excusa para alzar de nuevo las banderas.












