Pareciera que Twitter estuviera conectado a los riñones. La inmediatez del servicio de micro-blogging hace las delicias de los periodistas aficionados a las primicias y a veces, es el dolor de cabeza de ciertos deslenguados que parecen no pensar antes de escribir. Al parecer así ocurrió el pasado viernes entre un usuario identificado como "Harolete" (@petolete) y el periodista Antonio Morales (@amoralessan).