Pero ellos cuando quieren y encuentran la mejor forma de justificarse, paralizan la ciudad. Así sucedió este viernes. El que haya estado en la capital colombiana me comprenderá.
La razón del paro es justificable: La violencia en las calles hace imposible la labor de estos transportadores en las horas de la noche y de la madrugada. Lo que no lo es, es cómo lo hicieron.
Entre las sombras de la madrugada y con un voz a voz por sus radioteléfonos, convocaron un paro que dejó a más de uno sorpendido…
Y fue así como bloquearon Bogotá, la ciudad más importante del país. No valieron ambulancias con enfermos ni mercancías que hicieron perder millones de pesos a empresarios y comerciantes que dependen de una buena movilidad. Sólo había algo en la mente de los taxistas: dañar todo…
La frase del alcalde Garzón fue muy diciente en ese punto: “Yo ni sabía que había paro”. Una declaración que uno no sabe si es desconcertante o descarada.
Lo conveniente de los taxistas se deja ver en el momento en el que decidieron la movilización “pacífica”. Justo cuando la ciudad se enfrenta a un debate electoral que decidirá el próximo alcalde de la ciudad.
Sí el alcalde les es favorable, la ciudad no se verá enfrentada a un nuevo caos. De lo contrario, sólo pensarán en sus conveniencias, dentro de las cuales no está ni estará, la seguridad de los pasajeros y de los demás conductores.
Los invito a que escuchen mi odisea por las calles de Bogotá...
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Por Mauricio Sandoval
